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En el periodo colonial, durante mucho tiempo las órdenes religiosas americanas acumulaban enormes riquezas, provenientes de donaciones y pagos anticipados religiosos en sufragio de las almas de los donantes, a estos donativos se les dio el nombre de:
“Capitales píos”.Todo este capital en Centro América, no eran guardadas en los conventos, a falta de bancos que pudieran prestar dinero a los productores este dinero se utilizaba para darles créditos a los productores de añil y otros productores a muy bajo interés, con la condición que se abonara con puntualidad, pero solían diferir los abonos a capital.
Años antes de la independencia muchas familias de linaje sus fortunas y prestamos eran pasadas de generación en generación y el crédito de los
“Capitales píos” que se les habían otorgado.
Pero en España la situación era muy diferente estaba quedando casi en la banca rota, por todos las guerras europeas, desorden fiscal y despilfarro de los reyes, además don Manuel Godoy el ministro de España y protegido de la reina María Luisa gastaba ostentosas sumas de riquezas. Los reyes para tratar de solucionar esta ruina negocio con el vaticano la posibilidad de apropiarse de los “Capitales píos”, reservando para los conventos los intereses.
Al llegar a un acuerdo, la monarquía de España decreto la
“Ley de Consolidación de Capitales Píos” la cual obligaba a los deudores a abonar el capital total prestado. Como se comprenderá este decreto estremeció a las familias criollas americanas que su fortuna la tenían en tierras, pero no en capital, obligados por los conventos a pagar inmediatamente, los productores se encontraron prácticamente en la ruina, ya que para poder pagar sus deudas tuvieron que vender sus bienes o recurrir a prestamistas usureros. El mismo padre Hidalgo en México tuvo la mala desdicha de ver a su hermano caer en la locura y muerte a raíz de esta nueva ley impuesta por la monarquía española.
Esta ley arruino a algunas familias salvadoreñas productores de añil, don Manuel José Arce y la Familia Arce y Lion quedaron prácticamente en la ruina, ya que para pagar sus deudas al
FISCO REAL, vendieron grandes extensiones de terrenos y otras las hipotecaron a instituciones como:
“Montepio Cosechadores de Añil” que cobraba gran interés por el dinero que prestaba, don Bernardo de Arce tuvo que pagar la gran cantidad de 22,000.00 pesos en intereses por la suma de 10,900.00 pesos que le habían prestado.
El resentimiento del criollismo americano en contra de la monarquía Española cada vez era más grande y el espíritu renovador y liberal de los patriotas de la independencia iba en aumento. Muchos, como los padres Aguilar y el mismo Manuel José Arce, sufrieron prisión y grandes atropellos del régimen colonial.
FUENTE:Archivo general de la Nación
Biblioteca Nacional
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