La Tierra se traslada alrededor del Sol describiendo una órbita elíptica, pero, al mismo tiempo gira sobre su eje (Polo Norte, Polo Sur) y da una vuelta completa en un día. Y ese eje de giro está inclinado 23,5º.
Si no existiera esa inclinación y el eje estuviera perpendicular a la órbita elíptica plana nos encontraríamos con que, en su desplazamiento alrededor del Sol, cada lugar de la Tierra recibiría, aproximadament
e, la misma cantidad de calor cada día. Realmente la trayectoria elíptica de la Tierra se parece mucho a una circunferencia (152 millones de km dista la Tierra del Sol en el punto más alejado y 147 millones en el más próximo). Por consiguiente, si se desprecia esa pequeña diferencia, no habría estaciones, el Sol incidiría siempre perpendicularm
ente en el Ecuador terrestre, y no se notarían variaciones diarias de temperatura. Además, ambos hemisferios quedarían igualmente iluminados, también se vería salir y ponerse el Sol por el mismo punto cada día y la duración de los días y las noches no variaría con el transcurso del año.
El hecho de la inclinación de los 23,5º famosos del eje de rotación es la causa de que todo cambie. Si estamos en el hemisferio norte y en la época del verano, el Sol incide más perpendicularm
ente, como ya hemos dicho, pero, a medida que se va desplazando la Tierra en su órbita hacia el invierno pasando por el otoño, la luz va incidiendo más oblicuamente.
La inclinación del eje de rotación es la causa de que en verano veamos el Sol más alto que en invierno. ¿Por qué? Porque lo vemos más próximo a nuestra vertical en verano, que coincide, prácticamente, con la dirección radial. La Tierra puede considerarse como una esfera. Apenas tiene un 0,33% de achatamiento por los polos.