Mucho antes de que el español Alberto Undiano Mallenco diera el pitazo inicial, se sabía que iba a ser un partido atípico. No había que ser Nostradamus, ni mucho menos, para saber que habría un equipo, Costa de Marfil, que saldría con todo a buscar un triunfo por una goleada histórica ante un rival, Corea del Norte, con extremas limitaciones y con la única intención de evitar sufrir otro papelón como le había sucedido frente a Portugal.
El problema para Costa de Marfil, además de lo que representaba la obligación de tener que sacar una ventaja de varios goles, era que también precisaba de una victoria de Brasil ante Portugal. Un empate entre brasileños y lusitanos dejaba a los africanos sin ninguna chance de clasificar a octavos de final.
Ni un minuto demoró el equipo dirigido por Sven Goran Eriksson en llevar peligro al arco de Myong Guk. Fue a través de Keitá, quien recibió por derecha, dentro del área, y sacudió de derecha. El uno asiático respondió bien.
Así, se fueron repitiendo las situaciones de gol hasta quedar 3-0 a favor de Costa de Marfil
Touré Yaya (13')
Romaric (20')
Kalou (81')